Libertad excedida en su restricción sin medida
En la vida hay que intentar ser lo que uno quiere desde lo más profundo de sus anhelos sensatos de los momentos en los que uno quiere ser algo con lo que coincidan sus intereses genuinos, los deseos auténticos, no los pasajeros que el capricho momentáneo hace que se apodere de nuestro ser para engañarnos con lo que aparentemente queremos pero que no sabemos si queremos porque el querer, el deseo, es algo pasajero en nuestra vida e igual que deseamos algo, ese algo puede desvanecerse con el correr de la vida, con las desgracias de nuestra dicha o con la dicha de nuestras desgracias, porque quién en esta vida es dichoso si la vida es una desgracia desde que te levantas, tienes que afrontarla con el bagaje de los momentos pasados y de los que te traen al momento presente, un soluciona otra cosa que si no soluciono no soy feliz porque me aburro y me siento inútil, tenemos que encargarnos de las cosas de la vida y la vida nos lleva hacia donde quiere y no sabemos domarla, llevarla, quedamos al arbitrio de lo que quiera nuestra vida, al azar de lo que le pase, nunca la controlaremos, porque quien te dice que no pasará un tranvía y te llevará por delante, bonita vida la que tenías, hasta que diste con tus dientes en los railes, eso si te lo cuentan porque te encuentras a alguien al morir e ir al cielo, porque si no, a dejarse de alardear que la vida es azarosa como triste y feliz, los buenos momentos, eso si, son instantes, luego viene el esfuerzo de vivir, de pasar el trámite de esforzarse por intentar que nuestro día sea agradable, algo que no es algo dado, algo por lo que tenemos que esforzarnos y que nadie nos asegura ni aún haciéndolo, porque la cantidad de días de mierda que tenemos no es comparada con nada en la vida, o malos días, o días en los que ni fu ni fa, o días en los que me hizo gracia algo y su livianidad y trivialidad quiso que quedase en el olvido para siempre, o casi para siempre, no vayas a meterte con el trabajo, que el trabajo por definición es no bueno, desde los madrugones para estar preparado para obedecer ordenes, instrucciones, mandatos, o para que surjan imprevistos que te dejan pensando qué tiene el trabajo que te engaña como si te gustara cuando quizá sea solo la paga mensual que te da para no saciarte nunca jamás, porque nunca es suficiente ni bastante, siempre es poco y podría ser más, y para eso, onviamente, me esfuerzo más, como corresponde, detrás de la puta zanahoria toda la vida laboral para darte cuenta cada vez que la alcanzas que es una zanahoria podrida, esa carrera de por si está perdida, y al menos yo, he decidido correr otra si mi libertad me deja, la libertad que está delimitada por la palabra "libertad", desde que la digo ya estoy introduciéndome en los límites de "libertad", esos que me ahogan porque no me dejan ser libre, porque no puedo hacer lo que quiero, moleste o no moleste a nadie, y si hay que ponerse en plan moralista y éticamente responsables, pues la libertad que no hace daño a nadie, ni a los demás ni a mí, la vida me ha demostrado que no es posible, y que la bonita "libertad" como la conocíamos la mayoría, es algo que se nos clava cuando menos lo esperamos para dejarnos heridos sabiendo que era una ilusión, una de esas ilusiones falsas como las mentiras más crueles sobre nuestras vidas que nos hayan ocultado y que nuestra conciencia haya descubierto para odiar a los mentirosos que con sus mentiras dañinas nos quiebran en dos y nos dejan sin saber qué hacer, porque no hay nada como una mentira de esas, dañina, para saber que eso es muerte en vida también, no quieres una mentira de esas, porque ni siquiera son mentiras piadosas, con buen propósito, son mentiras que la mente no comprende, no entiende, y tras intentar comprenderlas por un momento sin cesar, no alcanza a preguntarse el por qué alguien quiso inventar algo tan dañino para el alma humana bajo la condena de ser abandonado de por vida, en esta vida en la que las personas alardean de amistades, de familia, pero son fines egoístas que dejan entrever la soledad del ser humano, los pocos recursos que tenemos para conformarnos con lo que nos viene dado, con los que moldean nuestra forma de ser como más les plazca para pasar un rato falso, una falsedad a la que nos abocamos porque hay que estar en familia y con los amigos, pues si juzgamos por los que están cuando uno está mal, jodido, no es ninguno, porque solo uno está en esos momentos, y una palmadita en la espalda sirve para atragantarte y sentir lo que te molesta que te traten como a un perrito, lo que no logra uno no lo logran otros por ti, a nivel personal, a nivel sentimientos, a nivel que bonita vida esta que no tengo, porque la vida es el azar y cómo domarlo o intentar domarlo, porque cuando se encabrita, te deja malherido, jodido, sin poder revelarte, vendido a los que no saben que lo peor que te puede pasar jamás es quedar a expensas de los que piensan que te quieren, la cruda realidad de los que nunca se pensaron si te querían o se querían tanto a ellos, que son capaces de asesinar tu "libertad" con tal de estar en "paz", deseos egoístas de madres egoistas por ejemplo, la que se supone que nos parió, la puta madre que me parió, la que piensa que por haberme llevado a rastras a dónde ella quiso para escapar de sus desgracias me llevó con ella, la que me hizo creer que la vida que tengo fue una "suerte" porque nadie me quiso, ni ella, porque lo que buscaba siempre era lo mejor para ella, para poder vivir con el "regalo" que le trajo la vida azarosa, conmigo, sin mi, porque quien decidía por mí y sobre lo que yo quería, ella, o mi padre ausente, y todo para que sus sentimientos o emociones estuvieran "calmados" hasta que algo los sacara de su "normalidad", quien quiere hacerse cargo de un bebé llorica si no se calla con la primera mentira que se le da, el bebé llorica sabe lo que quiere, pero obtiene lo primero que se le ocurre al "cuidador" para callarle la boca, y así discurren los primeros bonitos años de nuestras vidas, vendidos a lo que nos hagan para estar calmados y para que los que nos "cuidan" puedan descansar e intentar disfrutar de su "felicidad" irresponsable por haber tenido un "niño" al que no saben como tratar hasta que aprenden a hacerle callar, luego el niño crece por lo general con pocas palabras por ese callar auto impuesto desde que aprendía a pensar y los que le "cuidan" se preocupan por si será introvertido o tímido olvidando que lo hicieron "callar" ni bien pudo balbucear, y el niño ya no quiere hablar en un mundo de "adultos" que le dicen tonterías y cosas aburridas, o que le ordenan que deje de jugar cuando mejor está pasándolo, o que se vaya a dormir la siesta cuando mira absorto a sus amigos y amigas correr detrás de una lagartija, sin nada de sueño, ensoñando lo divertido que es estar así, disfrutando sin que nadie le diga esto si, esto no, ahora duerme, ahora despierta, todo a conveniencia de los que se lo piden, los que le "cuidan", los que hacen lo que les da la gana para estar a gusto ellos sin que los niños les molesten, los que nos acomodaron toda su vida a sus gustos, intereses y caprichos, al azar de nuestra vida sumada al azar de las suyas, para crecer así, limitados en lo que conocemos como "libertad" con límites que no son siempre los límites de lo que queremos para nuestra vida sino los límites de lo que no queremos para ella porque si se nos ponen es porque a otros no les gustan, como, por ejemplo, no te bañes en la piscina que no hace sol, o estate en casa a las 12 a.m. que ya es muy tarde, o no comas caramelos de los gitanos que tienen droga, y tantas otras limitaciones que nos hacen querer lo que se nos prohibe sin sentido cuando se nos limita de esas maneras, porque si antes de las 12 es cuando mejor me lo he estado pasando desde que me pusieron las limitaciones, por qué he de pensar que algo bueno es malo, o si me quiero pegar un baño en la piscina porque tengo calor y me da igual que no haga sol, por qué debo de obedecer lo que solo al que pide sol para bañarse impone a un pobre e inocente niño que quiere y no puede hacer lo que su libertad le dice que está bien, que es bueno, pero su autoridad le dice caprichosamente que no es bueno, o si cuando nunca me vendieron caramelos gitanos por qué voy a pensar que meten droga, si no es por mis experiencias, que me demuestran que siempre que he querido algo "libremente" lo he hecho y siempre que me han impuesto algo me ha jodido, no porque fuera caprichoso, al menos no en esas cuestiones, sino en las cosas autoimpuestas por otros, otras, que han restringido injustamente en mis movimientos, en mi vida, en mis elecciones, en mis aventuras de las desgracias de la vida, porque lo que si han logrado los que me han "cuidado" es que sea un desgraciado por su culpa, no es una exoneración de mis responsabilidades sino el análisis cabal que realizo en "libertad" de sus decisiones que más me han incidido últimamente, porque no me han dejado ser "libre" a mi manera, como yo quisiera y no pude querer porque no me dejaron querer lo que quise y no quisieron que quisiera porque no me dejaron en mi "libertad" elegir por mí sin hacer daño a nadie, eso habiendo realizado antes una aproximaxión a si los que me dicen que me "quieren" me "quieren" de verdad, porque percibo que me "quieren" en la medida que a ellos no les suponga una perdida de bienestar para regocijo de sus cuerpos y mentes exiguos de vivencias que les den de verdad la vida, sus consejos interesados porque no les turben sus vidas en sus presentes aburridos por una monotonía en la que se imponen los caprichos de los que coartan la libertad con sus dichos juzgadores de no hagas esto, no hagas lo otro, por qué, porque les molesta a ellos, pues problema de ellos, que se molesten menos, salvo que su molestia les lleve a molestarme en mi "libertad" porque injieren en ella, se entrometen donde nadie les ha llamado, porque la "libertad", aunque lleve cerrojos porque está delimitada por lo que la palabra implica, estar sujeto a la libertad de ser obediente con lo que los demás piensen, y más si esos "pensadores" son los que dicen tener algo de "autoridad", porque autoridad es la que su falta de principios les hace tener que ponérsela para molestarnos o coartarnos a los que ni molestamos ni los queremos para que nos digan que su autoridad viene dada porque ellos tienen que decir que son la autoridad, en una vida en la que si eramos y somos restringidos en nuestra limitada libertad dada como a cada autoridad le da la gana, la libertad que podemos tener es la que nunca tendremos a no ser que sea imposible lograrla porque cuando uno quiere ejercerla y ser libre para que, por ejemplo, no le encierren en un manicomio cuando está rodeado de unas 2
0 o 30 personas a las que no ha llamado ni quiere para su vida, porque por no llamar ni querer ni siquiera las conoce, y les dice que soy libre, que estoy en mi casa, que ejerzo mi libertad de decidir quedarme en mi casa, para que al decirlo se me quite la "libertad" por unos cualquieras que por decirme ante mis dichos que no, que yo me iba al manicomio con ellos, unos imbéciles que iban, dos de ellos, vestiditos con unos uniformes de Policías que daban asco, porque ni me dijeron lo que eran, ni quienes eran, como si el tener el puto traje de "autoridad" les diera derecho a saltarse lo que se supone que deben de aplicar, la ley, y a someternos a los caprichos de sus putos trajes de pitufos, porque si la voluntad es lo último que se quita al que la tiene, la retiene y la da, que coño les pasa a los que estudian para aplicar la ley y se creen que la única voluntad es la suya, la de autoridad de pacotilla, de imbéciles que creen que con esos trajes de mierda son más que a los que amordazan con ellos puestos, porque van junto a otros 20 o 30, porque a ver si va a pensar que eso de que somos iguales, todos iguales, es ser 20 o 30 contra uno que dice que quiere ser libre, que quiere ejercer su "libertad" y le hes impedido por los"guardianes de la ley", a esos que si les encontrara solos diciendome eso adentro de mi casa, me reiría de ellos y les echaría de casa, no como ellos, que ante mi inofensiva legítima decisión de permanecer en mi casa me inyectraon una mierda para dejarme inconsciente, cobardes, la vida está llena de cobardes, que dando la cara o sin darla, la vergüenza de sus vidas no la tienen en cuenta hasta que se encuentren con uno que no parará hasta enseñarles los límites que, al menos, como mínimo, la ley limitadora requiere a algunos cumplir, porque se ve que a otros, aunque los límites sean claros, se la trae al pairo hasta que alguien les diga stop, y les haga daño, la única forma de lograr algo, porque nunca comprenderán el daño que me inflingieron con su "sabias" y "arbitrarias" decisiones injustas dueñas de mi infelicidad.

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