Libertad excedida en su restricción sin medida
En la vida hay que intentar ser lo que uno quiere desde lo más profundo de sus anhelos sensatos de los momentos en los que uno quiere ser algo con lo que coincidan sus intereses genuinos, los deseos auténticos, no los pasajeros que el capricho momentáneo hace que se apodere de nuestro ser para engañarnos con lo que aparentemente queremos pero que no sabemos si queremos porque el querer, el deseo, es algo pasajero en nuestra vida e igual que deseamos algo, ese algo puede desvanecerse con el correr de la vida, con las desgracias de nuestra dicha o con la dicha de nuestras desgracias, porque quién en esta vida es dichoso si la vida es una desgracia desde que te levantas, tienes que afrontarla con el bagaje de los momentos pasados y de los que te traen al momento presente, un soluciona otra cosa que si no soluciono no soy feliz porque me aburro y me siento inútil, tenemos que encargarnos de las cosas de la vida y la vida nos lleva hacia donde quiere y no sabemos domarla, llevarla, quedamos...