El alma y sus letras torcidas por Dios


Me he dado cuenta de que en esta vida uno está más solo que la una, y cuando cree que las personas que siempre pensó que estaban cerca para acompañarla, para cuidarla, se desvanecen en una especie de querer sin fuerza, un quiero pero no quiero, solo uno está ahí para recordarse que con él o sin él los demás pasarán de él y solo con lo que pueda tendrá que vivir como sea, con la sonrisa falsa del que está sabiendo para lo que están los demás, para figurar y decirte que te quieren, a veces, y para dejarte solo tirado para ver si no te das cuenta de que no te quieren, porque en el momento en el que lo sabes, cuando te das cuenta, nada vuelve a ser igual, las risas son lágrimas escondidas porque no puedes reir más y quieres ocultar el daño que te hicieron con sus falsedades, con sus ánimos que escondían vacíos de amores prohibidos e impedidos por el egoísmo de los que sólo querían satisfacer sus anhelos de sentir que querían, de hacer creer que me querían cuando protegían el bienestar de sus emociones podridas por la contaminación en la que están inmersas por vidas malgastadas en hacer creer que sus emociones eran reales cuando eran artificiales y que de tanto mentir se adaptaron a sus nuevas realidades y quedaron desconfiguradas en cuerpos y mentes que vagan muertos de sentido en vidas sin sentido y jodiendo las vidas de los que sin confundir sus emociones ni sentidos se cruzan con ellas para que les jodan las vidas, para que nos la fastidien de por vida, porque cuando se cruzan en momentos de la vida con nuestras almas nos dejan no ya indiferentes, no ya asombrados, sino sin ganas de amarlas ni quererlas más, porque hay daños que no se pueden perdonar, puedes fingir, puedes olvidar por momentos egoístas para poder intentar disfrutar de algo en tu vida, de momentos en los que ya solo te quedan momentos con tus seres queridos para disfrutar, y aprovechas esos momentos para intentar distraer la mente del daño que te han inflngido, con tus asesinos del alma, pero dejando por instantes, los que te permite el alma, olvidar el daño que te hicieron y que te hacen, para poder dejar la mente jugar con algo que no la mate, porque en la soledad, la mente no para de pensar en los daños incurables que quiera o no, vuelve a pensar para llegado un momento matarse ella misma antes que matar al alma donde no llega, pero donde es más dañina, mas letal, una muerte cerebral con sufrimiento de por medio, y el que sabe que la mente es buena pero que también daña si se la deja a su arbitrio, al de la mente que sin consciencia arrasa con lo que uno no se da cuenta hasta que aprende que si se la deja es una asesina que no te deja ni dormir, ni querer, ni amar, pero que cuando uno aprende a convivir con ella por momentos, por instantes en la que, con distracciones, se deja "controlar" para sernos de utilidad enseñándonos que en combinación con cosas que la sientan bien, puede ser buena o mala, pero que una vez te enseña que lo bueno y que lo malo no son siempre los parámetros para medir lo mejor para ella, la mente, sino para tí, para que sepas que la mente está para lo que te permita discernir sin esconder la verdad, sin esconder las falsedades de la vida, o los momentos de felicidad o de alegría de la vida, y si percibes que todo es demasiado triste para que la felicidad ya no te haga reir más, ni para que te haga soñar con nuevos momentos para disfrutar, será que tu vida se ha topado con la realidad que comentaba, la de la falsedad de las almas que se encuentran en realidades alternas, porque unas siguen en su mentira sin saber que la mentira que viven es dañina y les hace infelices de principio a fin, porque en la mentira hay principio pero el final es amargo, por la mentira en sí, qué es algo por lo que se es feliz porque te llena el alma si al llegar a dilucidar el por qué de tu regocijo ves que es mentira, que está podrido, mientras que otra almas se ahondan en la realidad de las personas, la realidad de los que saben que están solos en la vida, pero necesitan de los demás para vivir, de los que antes quería, de los que al verles el alma, su alma podrida, supieron que no querían esas almas para su vida pero no pudieron evitarlo porque las almas que llegaron a sus vidas eran almas que venían dadas por el azar de la vida, se las encontró, y quisiera o no, las tuvo que aceptar a la fuerza, porque por mucho que llorase, por mucho que se quejara de ellas, por mucho que renegase de ellas o no las aceptase, no le quedaba otra que "fumárselas", que tragar con ellas, porque las convenciones sociales, las costumbres familiares, los consejos que se le daban, le decían que eran buenas, que querían lo mejor para uno, que siempre miraban por el bien, por qué bien? Por el de ellas evidentemente, ahora el alma despierta por haber sido dañada tantas veces, percibe que el bien es el que uno quería para sí, sin saber si al que se lo intentaba aplicar sentía que era bueno para él, y sin creerse que porque se lo dijesen, aunque fueran las personas que le decían que le querían, era bueno, porque lo que ya sentía como malo, a pesar de que le asegurasen la bondad de lo que mal sentía, la experiencia le demostró que siendo malo para su ser, para su alma, no podía ser nada más que bueno para el que lo daba, para sus emociones, para su tranquilidad y falsedad en alma impura por las mentiras con las que la alimenta, las del qué dirán, las que piensan más en lo que dirán los demás que en el alma de los que unidos por algo que en principio la naturaleza quiso inclinar hacia el amor natural, luego la vida, la experiencia, inclinó hacia lo que cada una dio como algo natural de la persona que la lleva puesta, yo se que a algunos, a algunas, ahora puedo mirar a la cara, pero si miro un poco y dejo a la mente que me integre con su puridad unida a la de mi alma, me devuelve que no se puede querer ni amar a los que te han dañado tanto, que es lo peor que has sentido en tu vida, prefieres no vivir, que volverte a unir a los que sabes que si tanto te dijeron que te querían, no es posible entender cuánto daño quisieron para mi vida, porque me hicieron llorar, me hicieron deprimirme, me hicieron no quererles más, me hicieron quererselo decir para que con mis sentimientos verdaderos pudieran sentir el sufrimiento con el que me hirieron, porque me dañaron de por vida, no puedes querer algo tan malo para alguien al que quieres como que me encierren, porque es lo que quisieron los dos que decían que más me quieren, los dos a los que yo creía que más quería, a mi madre, a mi hermano, Carlos y Marian, respectivamente, almas podridas de egos dañinos es lo que tienen, porque por querer tapar y cuidar sus emociones, para que sus emociones sintiesen algo positivo para ellos me hicieron sentir lo negativo de sus sentimientos emotivos en mí, que eso implicaba tenerme encerrado en un manicomio un mes, a ellos no les importaba, no les dañaba, mi alma se desgarraba mientras tanto y lo clamaba ante ellos, me quejaba pidiéndoles que me ayudaran a salir de ese vacío que es una vida sin sostenes a los que aferrarse porque los ha perdido todos, está perdida donde la dejan aturdida a base de pastillas sin edulcorante para que el alma no se queje y quede durmiente, casi muerta, recordando sin lágrimas el ocaso al que ha caído por los que decía haber creído que más le quisieron, nada será igual, nada será lo mismo, el alma herida quedó tocada de por vida, los intereses durarán lo que dure el daño infligido y las necesidades materiales del alma que sin sustento de ese tipo no puede caminar hacia ningún lado, está atada por lo que tanto daño le hace que tanto daño siente como para estar impedido de prescindir de lo material para dejar esa vida de mentira en búsqueda de una vida en la que su alma sin tener que buscar, olvide y pueda ser feliz una vez más, lejos de los que la ataron para matarla, para dejarla sin ganas de vivir ni de buscar, porque mataron el anhelo de la fe que albergó alguna vez por querer ser, ser cualquier cosa que la hiciera sonreir, que la hiciera feliz, aunque al que la llevara le dijeran que era un loco desinhibido, los que más le querían eso le decían, y él sentía que era lo más bonito de la vida, vagar sin tapujos y sin pensar en el que dirán, porque así dejaba liberar las ataduras que le imponían los cerrojos de las normas de la sociedad en la que vivía, o lo de las costumbres familiares impuestas a una temprana edad en la que su bien era el bien de los que le "cuidaban" para que callara los impulsos de felicidad que si los dejaba le hacían mucha felicidad pero dejaban a los que le "cuidaban" intranquilos por tanta dicha en su represión diaria de adultos amargados por lo que en ese momento les deparaba una vida encaminada a la infelicidad, a costa de los que se supone debían o querían "cuidar", como querían, como quisieron, de la manera en la que menos molestias les causaba, porque no vaya a ser que uno piense que lo que buscaban era que los demás estuviéramos bien, no, eso no era, lo que buscaban era que sus ratos de intranquilidad les dejara pensar que eran unos intranquilos por culpa de los demás, cuando su falta de paz se debía al castigo que la falta de armonía entre lo que sentían sus almas genuinas, sus almas desnudas desposeídas de falsos sentimientos, y lo más profundo de sus seres, desnudos, sin sentimientos contaminantes de las vidas errantes de los caminantes que se equivocan y no corrigen lo que la equivocación el ego no quiere corregir porque es un ego contaminado de haber crecido en el pensamiento de que uno o una, nada tiene que corregir ante lo que para uno es su perfección, la perfección del que sus verdades apartan a niños a los que "cuidan" porque les hacen llorar de la desolación que les causa a esa temprana edad, que el ego de los que dan su vida para ser "cuidada" les hace llorar de la pena que les da que les quiten la felicidad por el capricho de querer tener la razón en un mundo de niños en el que basta un tortazo para ser el más mandón, para acallar al que así sabe que el que le pega para tener la razón es el que alma no tiene para simpatizar con un pobre niño que aprende a ser feliz como quieren los demás, con las volteretas que le dan los que por desviarse a los lugares que más le gustan, es zarandedo a los lugares que menos le agradan, a los lugares en los que sabe que su alma llora tarde o temprano, porque si no lo hace de inmediato, es porque sus lágrimas se olvidaron de llorar por no poder ahogarse en su discurrir acuoso natural, por haberse secado de tanto llorar por haber sufrido tanto mal, el que sabe que gracias a eso, a su pesar, la sonrisa ya no es para él algo natural, es algo involuntario que al recordarle que sonreía por cosas del pasado apegado a lo que creía que le hacía bien porque algo le recordaba, al querer borrar un pasado de tanto mal en sí, de tanto daño que nunca busqué, yo si corrigo, porque si me reí en mi pasado y mi ser lloró hasta hacer crujir mi alma al no encontrar las lágrimas en su discurrir, es algo malo que ahora la tristeza y estado inerte de mi ser sabe que tiene que corregir para no quedar atrapado por un pasado que ya no quiero para mí, no puedo querer lo que de querer tanto no supe querer salvo para querer deshacerme de él porque ya nadie vi quererme desde la puridad de su alma sin contaminar, sin pervertir, sin saber que el alma desnuda no vista es un alma no querida porque asusta más que la de los que el alma vi para ponerles en vida como los que más me han querido para dañarme, los que más dolor me han causado, el dolor que las lágrimas o las palabras no expresan ya, porque solo el dolor que se lleva por adentro, invisible al ojo, sentido por uno mismo mientras siente que no quiere vivir más para seguir conociendo las desdichas ilimitadas del alma humana, ese que solo quiere huir donde el alma pueda volver a estar a la interperie de su esencia, el único lugar donde sabe que en su soledad, o acompañada, pero alejada de su pasado, será lo que la naturaleza quiso de ella, ser feliz sin condicionamientos ni ataduras de vivencias erráticas de los que quisieron encasillarla donde a cada uno plació, todos los lugares donde los otros quisieron sin consultar al que su alma llevaba, al que creía que podía hacerla feliz confiando en sus sentimientos desconocidos que por desconocidos pensaba que algo bueno harían si la acompañaban para algo que no podía ser malo porque lo malo no perdura sin verle la cara, pero que de tanto acompañamiento en el bien y en el mal, solo malo puede ser, tan malo como lo que uno que se despide cada noche y saluda cada mañana con lo desconocido pero conocido por el alma por sentir algo cercano, algo que su alma siente como familiar, la experiencia le enseñó que es pasado, y que lo que saludaba con una sonrisa cada noche o cada mañana, ahora el silencio de su tristeza acapara lo que fuera que fuera porque sin haberse ido ya no quiero su presencia, por haberme engañado de tal manera que prefiero morir a seguir sufriéndola en los instantes que me deja ver que sigue aquí, esa a la que alguna vez pedí que no se fuera de mi vida de un momento para otro como si aquí no hubiera pasado nada, porque quería conocer lo que me ocultaba sin querérmelo preguntar demasiado si así era algo feliz, pero que ahora no me importaría que se fuera y me dejase en la soledad en la que no hace mucho vivo ya, porque lo que me hacía antes, que era reir a veces, un poco, ahora me hace querer no reir más, porque no río más ya, no por nada en particular, sino de forma natural, porque las risas ya no están aunque sienta que las risas de eso que todavía perdura en mí rían, pero siento cada vez que es algo artificial, algo que si siento, no es real, solo debo de respirar, acallar los demonios que parecen hacerlas surgir y volver a mi soledad triste que sabe que nada era real, que la única realidad de mi ser, de mi alma herida fue el daño que me hizo más daño por querer buscar la justicia que lo que alardea de ser sobrenatural es algo que mi mente creó intoxicada de los vicios ajenos que no saben contentar sus anhelos sin estar en sí, los que me hacen preguntarme que no quiero preguntarme ya nada porque todo lo malo se me manifestó en mi vida, en mi ser, en mi alma, que esforzándose por ser feliz, lo único que le importaba, dejó que se inmiscuyesen en mí, para saber que lo que en mí mora sin ser yo en mi alma genuina ya no quiero más, porque ni reir, ni llorar me causa ya, solo el conocimiento de que lo que pudo ser no quiso ser por no dejarse ver para alentarme en los momentos en los que viendo mi muerte en vida por haber sido empujado a la dureza de la tristeza que da estar preso en una cárcel, ya no quiero ni ver, como nunca antes quise verla, pero que se que solo tristeza y promesas vacías, contaminadas, de una pureza que me intoxicó con sus "verdades" oscurecidas por las realidades que me demostraron que todo lo que viene de ahí es malo para mi ser, no se trata de yo soy el bueno y todo lo demás es malo, se trata de lo que ví en mi vida, lo que me demostró que todas mis compañías son malas para mí, y solo lo que logre con mi alma desnuda, aunque enferme hasta casi morir, será lo que logre para mi vida, y al menos, logré vivir con lo peor en mí, lo que siento ajeno, lo que ya sea por ser mis seres queridos o mis sentimientos sentidos cercanos y ya no queridos, están en mi vida hasta que mi alma pueda vivir en la lejanía e independencia en la que sabe que no podrá ser apresada más, porque aunque se intente, la libertad que da un alma feliz no enferma porque el cuerpo en el que mora muera, porque esos son solo sentimientos, un alma como esa, la que anhelo y pronto estará en mí, nunca muere, solo muere cuando se deja a los demás el azar de su esencia, el azar que sabe por su experiencia que el alma en esencia quiere volver a ser, alejada de lo que ya nada le hace ser feliz, solo la felicidad del que huye de su inocencia no sabe lo que es ser feliz sin ser perseguida por lo que más quiero en mi vida, volver a ser yo en mi sin tí, solo yo en mi esencia sin ser siendo lo que es en lo que otros quieren en mi y yo se que nada de mi saben los que me vieron llegar hasta aquí siendo el más infeliz al que la risa solo le hace llorar porque llorar es el estado natural del que lágrimas no tiene y quiere reir para no mostrar que llora día y noche sin querer aprender a sonreir con los que estén o no, ya no quiero que estén más en mi.


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